Formación cristiana

En Moraleda contamos con un plan de formación humano y espiritual para todos los socios del club, desde 5º EP hasta 2º Bachillerato.

En el club organizamos actividades de formación con las que pretendemos ayudar a los chicos a crecer en virtudes y a ver la vida desde una óptica cristiana.

Formación cristiana

La formación cristiana ayuda a conocer mejor los fundamentos de la fe y sus implicaciones en la vida diaria a través de charlas de formación, pláticas, meditaciones, Bendición con el Santísimo, etc. repartido por edades. También ayuda a los socios a estar en condiciones de asumir con libertad los retos que se plantean en la sociedad actual. 

Moraleda está inspirado en principios cristianos y muchos chicos descubren en el club que ser buen cristiano y tratar a Dios no está reñido con la diversión. Aprenden a preocuparse unos por otros, a cultivar una amistad auténtica con sus compañeros de clase, familiares y vecinos; a colaborar con los más necesitados; a compartir sus alegrías y llevar su propio ambiente a los demás.

En esta tarea de formación tan importante colaboran el capellán de Moraleda y los preceptores del club. 

 

Charlas de formación

Pláticas con el sacerdote

Meditación y Bendición

Plan de formación del club

A través de las preceptuaciones, charlas de formación, pláticas, meditaciones, cursos de buenos modales, cursos de Técnicas de Estudio, etc. transmitimos a los chicos los siguientes objetivos:

Ser capaces de apreciar la belleza en la naturaleza, el arte y la cultura, así como de interesarse activamente por su entorno natural y social con espíritu solidario.

Ser capaces de integrar todos los aspectos de su vida (la felicidad, el amor, la amistad, el dolor, la familia, la sociedad, la espiritualidad y tantos otros) para poder construir una personalidad plena.

Implicarse en su vida familiar, contribuyendo a un ambiente de cariño, servicio a los demás y optimismo.

Potenciar el esfuerzo personal a través de un hábito de estudio y trabajo serio y constante.

Crecer en virtudes y ver la vida desde una óptica cristiana.

Conocerse a sí mismos, tratando de desarrollar sus aptitudes con deportividad y afán de superación.

Aprender a trabajar en equipo, siendo generosos, leales y tolerantes con los demás.

Mostrarse preparados para dar respuesta libremente a las exigencias de su fe y sus demás convicciones personales.